Snapgate
Snapgate

Tu nube se llena de fotos que nunca quisiste guardar

El ticket del parking, la factura, la pizarra de una reunión. Google Fotos sube tu carrete entero o no sube nada. Snapgate mete un portero en medio.

Cómo funciona Por qué la hicimos

Android 11 o superior · Pago único, sin suscripción

El problema no es tu cámara, es el todo o nada

La copia de seguridad de Google Fotos solo tiene dos estados: encendida para toda una carpeta, o apagada. No hay término medio, y por eso tu almacenamiento se llena de cosas que fotografiaste para mirarlas diez minutos.

Hay dos maneras de que deje de llenarse: revisar el carrete cada cierto tiempo y borrar a mano —que nadie hace—, o decidir en el momento. Snapgate es lo segundo.

Cuatro pasos, y solo uno es tuyo

Todo ocurre en los segundos siguientes al disparo, mientras todavía te acuerdas de por qué hiciste esa foto.

  1. Haces la foto

    Con tu cámara de siempre. Snapgate no sustituye nada ni se mete en medio.

  2. Llega un aviso

    En menos de medio segundo desde que el sistema registra la imagen, con la miniatura para que veas de qué estás decidiendo.

  3. Pulsas Subir o Descartar

    En la propia notificación. No hay que abrir la app ni confirmar nada más.

  4. Lo descartado se queda en tu móvil

    No se borra ni se sube: simplemente nunca llega a ocupar espacio en tu cuenta de Google.

Y cuando no quieres decidir cada vez

Porque hay ratos en los que preguntar molesta más que ayuda.

Modos temporales

«Durante ocho horas no subas nada.» «Estos cuatro días sube todo, estoy de viaje.» Caducan solos, para que no se te queden puestos.

Reglas por contexto

Decide por franja horaria, día de la semana, carpeta o lugar. Las fotos del horario laboral no tienen por qué acabar en tu cuenta personal.

Colecciones

Manda lo que apruebes directamente a un álbum concreto de tu biblioteca, sin pasar por el carrete.

Ventana de decisión

Una foto solo se ofrece durante sus primeros minutos. Si no contestas, se queda en el móvil y no vuelve a molestarte.

Consumo insignificante

0,02 segundos de CPU por minuto en segundo plano, medido. Con la pantalla apagada no hace absolutamente nada.

Seis idiomas

Español, inglés, portugués, francés, alemán e italiano, incluidos los plurales que casi nadie traduce bien.

Lo que Snapgate no puede hacer

Snapgate no tiene servidores. No hay ningún sitio al que mandar tus fotos, porque no existe.

Cuando conectas tu cuenta de Google, la app pide un permiso concreto que solo le deja añadir fotos a tu biblioteca. No puede leerlas, no puede modificarlas y no puede borrar nada de lo que ya tienes. Esa limitación no es una promesa nuestra: la impone Google y la puedes revisar en la pantalla de consentimiento antes de aceptar.

La ubicación, si activas las reglas por lugar, se consulta en el momento de hacer la foto y no se guarda ni sale del dispositivo. No hay analítica, ni rastreadores, ni publicidad.

El único destino al que sale una foto es tu propia biblioteca, y solo cuando tú lo pides.

Preguntas razonables

¿Tengo que apagar la copia de seguridad de Google Fotos?

Sí, y es el único paso que ningún diseño puede evitar. Mientras esté encendida, Google Fotos sube tu carrete entero haga lo que haga Snapgate. Es un solo interruptor y el alta te guía hasta él.

¿Y si no contesto al aviso?

No pasa nada. La foto se queda en tu móvil, no se sube, y después de unos minutos deja de preguntarte. Configurable, con cinco minutos por defecto.

¿Borra mis fotos?

Nunca. Descartar significa «no la subas»; la foto sigue en tu carrete exactamente igual que antes.

¿Por qué necesita una notificación permanente?

Porque Android solo avisa de una foto nueva a las apps que están en marcha. Es el precio de enterarse al momento en lugar de cada quince minutos. Puedes ocultarla desde los ajustes del sistema.

¿Es una suscripción?

No. Se prueba catorce días y luego se desbloquea con un pago único.